Colmado Quilez


El espacio cambia, el espíritu se mantiene 

A punto de cerrar en 2015, la familia Lafuente apostó por el servicio y la profesionalización de sus trabajadores a costa de reducir el tamaño del local.

Captura de pantalla 2016-05-31 a las 10.59.33Desde que el 3 de febrero de 2014 se publicara la noticia del cierre del histórico establecimiento a causa de la entrada en vigor de la ley de Arrendamientos Urbanos que los obliga a renegociar un alquiler a precio de mercado, Carlos Lafuente, propietario, ha apostado por mantener el icónico establecimiento de la ciudad Condal.

Remodelado el año pasado, el Colmado Quílez ha pasado a ocupar la trastienda de lo que fuera el local inaugural, el que durante décadas ha servido los mejores productos al público barcelonés.

Colmado Quílez, tras un 2015 de obras, ha reducido su tamaño para poder preservar el establecimiento con su esencia de siempre y principalmente para mantener puestos de trabajo que en algunos casos son reflejo de vidas dedicadas a la profesión.

El establecimiento se presenta reformado, actualizado y con la mejor selección gastronómica gourmet. Es el nuevo Colmado Quílez, el mismo de siempre, al que se entra bajo el marco de madera patrimonio de la ciudad, el que no ha perdido un ápice de los principios que lo han consagrado: el mejor servicio y la mejor oferta.

Son 108 años de historia condensados ahora en 90m2. Manteniendo la estética del colmado, la distribución de antaño y la misma caja registradora que inauguró el local como hoy lo conocemos en los años 40. Cuenta con una oferta de más de 8.500 referencias entre alimentación y bollería. Pero quizá lo más importante es el equipo humano, algunos de ellos han desarrollado su vida profesional en el mítico establecimiento desde que eran adolescentes. Un personal con bata, solo accesible a los consagrados del negocio y que muestra a profesionales a pie de mostrador, que navegan contigo y resuelven tus dudas, que aconsejan y consiguen productos que no conocías.

Innovación

Colmado Quilez siempre ha mantenido una filosofía avanzada y pionera. Una filosofía que, desde el principio, apostó por nuevos productos y tendencias que después eclosionaron. Apostó por el aceite de calidad, la cerveza artesana antes de su popularización, por la selección de cafés o por la diversidad de aguas.

Marca propia

Es ventresca de bonito, sardinillas o navajas; queso de todas las denominaciones, barquillos o catanias caramelizadas; jamón cortado a mano, aceite o salmón escogido; hasta ocho tipos de café, molido y a granel; o el producto estrella, el jamón dulce, que siguen preparando en el obrador con receta secreta. Son decenas de productos propios, comercializados con el nombre del colmado y de calidad superior.

Detalles gourmet de una tienda que abrió como colmado en 1908 y que ha funcionado como tal ininterrumpidamente hasta el día de hoy. Un establecimiento que ha apostado por la calidad sin menospreciar el precio; la primera tienda de alimentación en recibir el sello de Cuina Catalana por su querencia en demostrar la valía del producto propio. Un colmado adaptado, pionero, que nunca deja de formar a sus trabajadores, que nunca dejará de apostar por la gastronomía de calidad.

Sin duda, más de 100 años de historia confeccionan una identidad propia, Colmado Quílez puede presumir de ello.

Colmado Quílez

 

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Colmado Quílez – Rambla Catalunya 65, Barcelona

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